A la hora de siempre y en el lugar de siempre, nos hemos juntado hoy tres caimanacos que damos miedo, Florex, Mariano y el Mori. Nada más juntarnos Mariano se ha puesto al frente del grupo y nos ha llevado a velocidad de crucero por el camino de los tanques, hemos cruzado la carretera del palacio de Riofrio y hemos tomado la Cañada Real Soriana hacia Cabeza Grande. Una vez en los troncos que hay en el camino a Cabezagatos decidimos tomar el cordel de la Fuenfria y poco a poco se han ido formando dos grupos, el primero formado por Florex y Mariano y el segundo por el Mori y su lengua colgando.
Al llegar a la pradera de la Venta, que esta situada unos metros antes de la Fuente de la Reina, hemos parado para repostar unos super y otros diesel.
Las bromitas y el cachondeo que no falte.
Mariano canta y el Mori esta fundido.
Tras llenar los tanques, hemos continuado en procesión por unas sendas que cruzan la Acebeda y tras cambiar de camino en varias ocasiones estamos perdidos. Bueno siendo sinceros no estamos del todo perdidos pero no me extraña que Mariano no sepa exactamente donde estamos pues esta zona es preciosa y bajamos a toda mecha.
Ruta bonita y descenso bastante técnico.
| Esos caimanes intrépidos. |
Al llegar al final de la acebeda y para cruzar el camino a Cabezagatos había que pasar el rió de la Acebeda, que bajaba con bastante caudal. El caiman Mariano con la prudencia que le caracteriza disminuyó la velocidad y el Mori también, pero Florex dijo esa frase ilógica que sólo los hombres dicen cuando se les va la pinza y se hacen los machitos "No hay huevos a pasar el rió". Mariano y Mori nos miramos con extrañeza (pensando vaya ostia) y le dijimos que no, que lo normal era bucear o hacer la croqueta, pero le vimos tan decidido que hicimos lo que unos buenos compañeros sólo hacen en esos momentos, sacar la cámara de fotos e inmortalizar el momento (vaya cabrones). Y bueno ocurrió lo previsible y menos malo que fue meter las cancas y sus celsius nuevas en el rió.
| Metiendo la pata. |
Después de las risas los demás cruzamos por las piedras y continuamos bajando junto al cauce del rió hacia el Pantano de Revenga. Una vez en Revenga y desde la población tomamos el camino hacia Cabeza Grande, luego el camino de los tanques y llenos de mierda y barro a casa a hacer las tareas y la comida que es la una de la tarde.
Hasta otra caimanes.